
Falta poco, corran únanse al linchamiento al que va a ser sometido el juez de familia Francisco Serrano.
Ducho en su labor, el juez Serrano habla con conocimiento de causa cuando afirma la desventaja ante la que se haya un hombre cuando una mujer habla antes los tribunales.
De inmediato asociaciones feministas ponen el grito en el cielo. ¿Que locura ha dicho este elemento? Les responderé yo, la desalentadora verdad.
Lejos de convertirse este caso en secuela de la aun vigente guerra de sexos, los argumentos esgrimidos responden a la devaluación de los derechos del hombre como ser, no como género, ante denuncia sufrimiento así en primer lugar el peso de las etiquetas como maltratador.
Acto seguido, muestra el magistrado en que medida afecta el testimonio falso, cuando es falso, de la mujer como causa de orfandad paterna si la ley le da la razón a la denunciante.
A consecuencia de lo anterior, le han llovido insultos escupidos por la presidenta de la C.G.P.J. por infravalorar y quitar veracidad al testimonio de la mujer maltratada.
Hablando en plata, el hecho de ser mujer no ha de otorgar mas valor ante los jueces, pues la verdad esta por encima de genero alguno. Ya se han demostrado casos de falsas denuncias, y con ello encarcelaciones indebidas, como el caso de Dos Hermanas.
De nuevo repito, no es un alzamiento machista en el que se inspira las declaraciones a título personal del juez serrano, sino el seguimiento y estudio exhaustivo de los procesos de tal cariz, sin golpear el mazo inmediatamente tras leer “violencia de genero” en denuncia alguna.
Cierto es que actualmete, y gracias al cielo, somos cada vez más intolerantes con la violencia de genero, haciendo marchitar la “superioridad” del hombre ante la mujer que tanto dolor y silencio hizo presa de las mujeres en tiempos pasados, pero no por correr los tiempos que corren no se ha de apoyar a pies juntillas el testimonio de mujer alguna, y más que esto, del individuo que es.











